Now I am going to venture to state that all the subsequent writings continue this fundamental idea [of drawing the limits to the sphere of the ethical from the inside]. They all point to an ethical dimension. And they do this by a rigorous drawing of the limits of language so that the ethical is put firmly into place. This limitation has to be done from the inside so that whereas nothing is said about the ethical it is shown by the rigour of the thinking. . . . This rigorous drawing of the limits of language demands a form of self-denial, an ethical demand, a renunciation of a very strong tendency in our nature. I believe that the difficulty that should be found in understanding Wittgenstein’s writing is not merely an intellectual difficulty but an ethical demand. The simple demand that we should at all times and in all places say no more than we really know.
(Drury 1996b, 83)
Traduzco la última parte.
"Todos apuntan [los escritos de Wittgenstein] hacia una dimensión ética. Y lo hacen trazando rigurosamente los límites del lenguaje, de tal manera que la ética quede puesta firmemente en su lugar. El trazo del límite debe hacerse desde adentro de tal suerte que, mientras que no se dice nada sobre lo ético, se muestra por la rigurosidad del pensamiento... Este trazo riguroso de los límites del lenguaje demanda una forma de auto-negación, una exigencia ética, un renunciar a una tendencia muy fuerte de nuestra naturaleza. Creo que la dificultad que uno encuentra para entender lo que Wittgenstein ha escrito no es una dificultad meramente intelectual, sino una exigencia ética. La simple exigencia de que, en todo lugar y momento, deberíamos decir nada más lo que realmente sabemos."
"Pienso que el filósofo tiene que extremar para sí propio el rigor metódico cuando investiga y persigue sus verdades, pero que al emitirlas y enunciarlas debe huir del cínico uso con que algunos hombres de ciencia se complacen, como Hércules de feria, en ostentar ante el público los bíceps de su tecnicismo." -Ortega y Gasset
domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
El lenguaje en la religión
Leyendo las notas de Waismann sobre las conversaciones que él, Schlick y Wittgenstein sostuvieron entre 1928 y 1934 más o menos (Wittgenstein und der Wiener Kreis) me encontré algunas conversaciones particularmente interesantes. Cito y comento la primera en este post:
La religión
¿Es esencial el habla para la religión? Me puedo imaginar bien una religión en que no existan dogmas y en la que, por tanto, no se hable. El ser de la religión puede no tener nada que ver con que se hable; o mejor: si se habla es que se trata de un componente de la acción religiosa y no de teorías, independientemente de si las palabras son verdaderas, falsas o carentes de sentido.
Las hablas de la religión no son símiles, pues si lo fueran se podrían decir en prosa. ¿Es correr contra las barreras del lenguaje? El lenguaje no es una jaula.
Sólo puedo decir que no me burlo de esa tendencia de los hombres; antes bien que me quito el sombrero. Aquí es esencial que no se trate de una descripción de la sociología, sino que hable de mí propio.
Los hechos no tienen importancia para mí, pero me interesa saber qué entienden los hombres al decir que "el mundo está ahí".
Waissman pregunta a Wittgenstein: ¿Está en conexión el estar-ahí del mundo con lo ético?
Wittgenstein: Que existe conexión lo han percibido los hombres y lo han expresado de esta manera: Dios Padre hizo el mundo, Dios Hijo (o la Palabra, lo que sale de Dios) es lo ético. Que se divida la divinidad para luego volverla a unir significa que existe aquí una conexión.
WWK IV - Miércoles, 17 de diciembre (Neuwaldegg)
Me parece que podemos distinguir, con cierta dificultad, tres aspectos en forma de tesis acerca de la religión en estas líneas. Primero, que hablar, en el sentido de articular oraciones informativas acerca de algún aspecto del mundo, no es parte esencial de la religión; es prescindible. Cuando se llega a utilizar el lenguaje no es con un afán informativo, descriptivo ni explicativo, sino que es como cuando cantamos las "mañanitas" alrededor de un pastel en un cumpleaños - sería absurdo preguntarse si aquellas son realmente las mañanitas que cantaba el Rey David y decir que, si no fuese así, nuestro canto sería "falso". Es un asunto ritual, no científico.
Segundo, que tampoco puede aclararse lo que el discurso religioso (una parábola, por ejemplo) "realmente quiere decir". Un símil se entiende como una comparación esclarecedora que puede abandonarse en cualquier momento por aquello de lo que es símil. Es decir, puedo hacer un símil entre el mundo de las apariencias y el mundo "real" hablando de una caverna donde viven unos hombres que ven sólo las sombras de lo real que se proyectan en las paredes, tomando las sombras por lo real ignorando que los objetos reales están pasando tras ellos. Pero también puedo hablar de objetos reales y objetos de la experiencia, datos de los sentidos, y hacer a un lado el símil. Si no puedo hacerlo es que no había ahí un símil. Pero en el lenguaje religioso queda claro que el discurso no es literal, así que si tampoco son símiles, entonces el lenguaje está funcionando ahí de una manera distinta a los lenguajes científico y poético.
Tercero, que para Wittgenstein no era en absoluto absurdo profesar una religión ni hablar sobre ello. Quizás lo absurdo serían las pretensiones y exigencias de algunas personas. Yo no sé, por ejemplo, por qué es tan importante para el cristianismo poseer algunas verdades cuando lo que tienen son algunas verdades triviales acerca del mundo. Parece que este reclamo es un asunto práctico y no genuinamente teológico, como si temiesen perder adeptos al tener que renunciar a tener verdades (como si no hubieran perdido ya bastantes). Aquí veo una sobre-estimación del concepto de verdad, eso o un mal uso del mismo. Russell estaría del otro lado, exigiendo a la religiones lo que algunos de sus hombres (por necios) han proclamado: que tienen verdades acerca del mundo (en el sentido Wittgensteiniano, saben de ciertas proposiciones que figuran ciertos estados de cosas si son verdaderas o falsas).
Siempre he tenido la impresión de que el debate entre ciencia y religión es un debate entre personas y egos, no entre teorías rivales. No hay una oposición real, hay un malentendido: algunos reclaman que la religión debería explicar los fenómenos del mundo y otros reclaman que la ciencia debería ser la única guía para actuar racionalmente. En ambos casos parecería haber un fracaso: ni la religión tiene las herramientas que sí tiene la ciencia para dar cuenta de los hechos del mundo, ni la ciencia tiene cómo dar respuesta a las preguntas que salen del mundo de los hechos (el mundo del ser) y entran en el ámbito de lo moral (del deber ser). Pero yo pienso que no es un fracaso para un pez el no poder volar ni para una paloma el no poder nadar.
Este post está muy largo, así que después pongo lo demás.
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